Balfanz, Herzog y Mac Iver (2007,
Educational Psychologist, 42(4), 223-235, DOI
10.1080/00461520701621079) encontraron en escuelas de Filadelfia que, desde sexto grado, señales como la baja asistencia, los problemas de comportamiento y reprobar Matemáticas o Lengua predecían con fuerza el abandono escolar posterior.
Un seguimiento sostenible en el aula tiene tres niveles:
(1) Grupo, cada semana: el error más frecuente del boleto de salida y el ajuste correspondiente.
(2) Subgrupo, cada quince días: quienes acumulan señales (inasistencia, trabajos sin entregar, caída marcada del desempeño) reciben apoyo diferenciado.
(3) Individual, cuando hace falta: plan de apoyo, comunicación con la familia y, si hay señales emocionales, remisión a orientación escolar según la ruta institucional. El docente no diagnostica.
Privacidad: los registros son confidenciales y se comparten solo con quienes intervienen (Ley 1581 de 2012). El Decreto 1290 pide en el SIEE «acciones de seguimiento para el mejoramiento de los desempeños» (art. 4, num. 4).
💭 ¿Qué señal de alerta podrías empezar a registrar desde esta semana?